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El presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Vicente Tirado, muestra apoyo institucional a enfermos de esclerosis múltiple
El presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Vicente Tirado, muestra apoyo institucional a enfermos de esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple: una enfermedad diferente en cada paciente

El 18 de diciembre es el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple, la segunda causa de invalidez en adultos jóvenes en España tras los accidentes

El presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Vicente Tirado, muestra apoyo institucional a enfermos de esclerosis múltiple
El presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Vicente Tirado, muestra apoyo institucional a enfermos (Día Nacional de la Esclerosis Múltiple)

¿Cuáles son tus síntomas? Ésta podría ser la primera pregunta entre los miembros de un grupo de pacientes de esclerosis múltiple. La segunda palabra de la dolencia define cuál sería la respuesta, pues los enfermos podría responder: entumecimiento, temblor en extremidades, incontinencia, visión doble, mareos, depresión, fatigaEntre otros muchos diferentes que se han identificado.  La manera de experimentarlo suele ser repentina, en forma de brotes que a veces pasan desapercibidos, episodios momentáneos de días, semanas, meses, que disminuyen o incluso desaparecen, pero que se repiten en muchos casos, incluso con diferentes manifestaciones. De ahí que resulte difícil poder averiguar cuál será el siguiente paso en la enfermedad, con la esperanza de que se detenga, sin más signos de degeneración o, al menos, que los brotes sean cada vez más alejados en el tiempo y menos agresivos para llevar una vida diaria común.

La esclerosis múltiple (del griego sklḗrōsis ‘endurecimiento’) es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta al cerebro, tronco del encéfalo y a la médula espinal. La mielina, la sustancia compuesta de proteínas y grasas que recubre las fibras nerviosas, resulta dañada y la habilidad de los nervios para conducir las órdenes del cerebro se ve interrumpida. De esta forma,  los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. Se trata de la enfermedad crónica más frecuente en adultos jóvenes en Europa, con un abanico cada vez más amplio, entre los 18 y los 50 años, y la segunda causa de incapacidad en este grupo de población, después de los accidentes.

¿A quién afecta y cómo?
Por causas aún desconocidas, esta enfermedad afecta más a mujeres que a hombres (con una proporción de dos a uno).  En España, se han detectado unos 46.000 casos, unos 1.800 casos nuevos cada año, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).  En Europa, se cuentan unos 500.000 casos y más de dos millones en el mundo.
Aunque, debido a los variados síntomas, es difícil establecer una tipología de la enfermedad, los pacientes pertenecen a alguno de estos grupos en la forma en la que se manifiesta la enfermedad:

  • Remitente-recurrente (EMRR) (de recaída-remisión): la aparición y desaparición de síntomas inexplicables y la incertidumbre inicial suele caracterizar el diagnóstico de la esclerosis. Aunque cada caso muestra una evolución diferente, los pacientes con este tipo de esclerosis múltiple manifiestan una serie de ataques (brotes),  que van y vienen sin ningún patrón regular, seguidas de períodos en los que los síntomas desaparecen o se hacen menos severos (remisión parcial o total). Posteriormente, estas fases se repiten alternando con periodos de mejoría. Se trata de la forma más común de la enfermedad, supone el 85% de los casos y
  • Primaria progresiva (EMPP): se caracteriza por un deterioro gradual y progresivo, con desarrollo de discapacidad desde el inicio de la enfermedad. Los pacientes suelen vivir pequeños alivios pero sin mejorías claras y los síntomas pueden hacerse más frecuentes y severos. Menos del 10% de las personas con esclerosis múltiple padecen esta condición.
  • Secundaria progresiva (EMSP): en pacientes con este tipo, la recuperación tras los brotes no es completa e independientemente de ésta tiene lugar también una  progresión de la discapacidad, sin fases claras de mejoría y con una significativa acumulación de síntomas neurológicos.
La remisión completa o parcial de los síntomas en pacientes con EMRR ocurre en un 70% de los casos, aproximadamente. Sin embargo, aquellos que no reciben tratamiento farmacológico pueden sufrir discapacidad total en unos 10 a 15 años y pasar a una forma secundaria progresiva de la enfermedad. Además, un 20% de los pacientes sufre una forma benigna de la enfermedad en la que los síntomas apenas progresan después del ataque inicial y les permite seguir con una vida prácticamente normal. En el caso de la esclerosis maligna, el deterioro es rápido y progresivo y acaba en una incapacidad notable. En muy pocos casos la enfermedad es mortal y la mayoría de los pacientes tiene unas expectativas de vida normales.

La resonancia magnética, así como la exploración neurológica, el estudio del líquido cefalorraquídeo para ver si contiene anomalías celulares y los potenciales evocados -que miden la velocidad de respuesta del cerebro a distintos estímulos- son las pruebas que confirman el diagnóstico y pueden ayudar a localizar las lesiones en el sistema nervioso central. Éstas se denominan ‘placas’ y son zonas en las que se ha perdido mielina. Generalmente son pequeñas y están diseminadas de manera difusa; fuera del cerebro estas lesiones afectan a los nervios ópticos, el tronco del encéfalo y la médula espinal.

Causas y tratamiento
Las causas que pueden motivar la aparición de esta enfermedad también se desconocen, aunque la comunidad científica suele relacionar la mayoría de casos con diversos factores que, probablemente, se unan para que la enfermedad se desarrolle, como una cierta predisposición genética, la exposición a ciertos virus durante la infancia y juventud, una menor exposición a la luz solar, etcétera.

En cuanto a su tratamiento, la coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la SEN, Ester Moral Torres, ha reconocido que es “una de las enfermedades neurológicas en la que más se ha avanzado en los últimos años, tanto en lo que se refiere a su diagnóstico como en el tratamiento“, a pesar de que aún queda mucho que investigar.

La experta añade: “Tal es así que en la actualidad la enfermedad se detecta de manera precoz y además disponemos de un buen número de tratamientos efectivos que ofrecer a nuestros pacientes, aunque todavía no se haya encontrado la cura definitiva”.  Los neurólogos recuerdan que estos tratamientos no son curativos, sino que sirven para reducir los brotes y la discapacidad que genera la enfermedad.

En el caso de los pacientes con esclerosis múltiple remitente-recidivante, gracias a los continuos avances terapéuticos, se verán menos afectados y serán capaces de llevar una vida normal o con menos limitaciones. Sin embargo, el estrecho seguimiento del paciente, de cumplimiento estricto, y la aparición de nuevos tratamientos resulta imprescindible, pues aun a día de hoy en un 40 por ciento de los casos, con el tiempo de evolución, la enfermedad seguirá progresando tras un período inicial prolongado de recaídas y remisiones.


Terapias
El pasado año se aprobó el primer fármaco oral para el tratamiento de la esclerosis múltiple que reduce el número de brotes en más de un 50 por ciento. Además, en los próximos meses, se aprobará un nuevo tratamiento para mejorar algunos síntomas de la enfermedad, que actuará sobre todo mejorando la velocidad de la marcha en un 30-40 por ciento de los pacientes, algo de especial importancia porque más del 65 por ciento de pacientes con esclerosis múltiple tiene problemas a la hora de caminar.

“Los nuevos tratamientos que se implantarán en un futuro próximo, junto a los que ya disponemos en la actualidad, permitirán no solo mejorar las posibilidades de respuesta de un paciente al tratamiento, sino también ayudarán al seguimiento del mismo y a un mejor cumplimiento de la medicación, pues esto resulta imprescindible para asegurar una mayor eficacia”, explica la doctora Ester Moral Torres.

Esclerosis Múltiple y CCSVI

En este vídeo, el catedrático universitario Manuel Maynar reflexiona acerca de esta enfermedad y su relación con la Insuficiencia Venosa Cerebroespinal Crónica (CCSVI). En este ocasión, habla de una terapia en la que se aplica la angioplastia (técnica endoluminal para desobstruir un vaso sanguíneo mediante un catéter balón) en caso de que los enfermos de esclerosis múltiple también padezcan CCSVI. En esta situación, lo que sucede es que se le dilata una vena al paciente y esto provoca que mejore su salud, ya que aún no se ha encontrado cura para la esclerosis múltiple. Este vídeo es el primero de una serie sobre la técnica con CCSVI que explica el Doctor Maynar en su blog.

Clasificación de síntomas
Entre los primeros síntomas destacan la alteración de la sensibilidad (45%), la alteración de la marcha (40%) y los trastornos visuales (20%), pero también problemas de memoria y concentración, pérdida de fuerza, alteraciones urinarias. Son tan variados y pueden estar relacionados con otras dolencias que es posible que en los primeros brotes no se detecte la enfermedad. Por tipología, MedlinePlus ha registrado los siguientes síntomas como los más repetidos en los pacientes:

Síntomas musculares:
  • Pérdida del equilibrio.
  • Espasmos musculares.
  • Entumecimiento o sensación anormal en cualquier área.
  • Problemas para mover los brazos y las piernas.
  • Problemas para caminar.
  • Problemas con la coordinación y para hacer movimientos pequeños.
  • Temblor en uno o ambos brazos o piernas.
  • Debilidad en uno o ambos brazos o piernas.

Síntomas vesicales e intestinales:

  • Estreñimiento y escape de heces.
  • Dificultad para comenzar a orinar.
  • Necesidad frecuente de orinar.
  • Urgencia intensa de orinar.
  • Escape de orina (incontinencia).

Síntomas oculares:

  • Visión doble.
  • Molestia en los ojos.
  • Movimientos oculares rápidos e incontrolables.
  • Pérdida de visión (usualmente afecta un ojo a la vez).

Entumecimiento, hormigueo o dolor:

  • Dolor facial.
  • Espasmos musculares dolorosos.
  • Sensación de picazón, hormigueo o ardor en brazos y piernas.

Otros síntomas cerebrales y neurológicos:

  • Disminución del período de atención, de la capacidad de discernir y pérdida de la memoria.
  • Dificultad para razonar y resolver problemas.
  • Depresión o sentimientos de tristeza.
  • Mareos o pérdida del equilibrio.
  • Hipoacusia.

Síntomas sexuales:

  • Problemas de erección.
  • Problemas con la lubricación vaginal.

Síntomas del habla y de la deglución:

  • Lenguaje mal articulado o difícil de entender.
  • Problemas para masticar y deglutir.

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